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LOCALES

27 de abril de 2022

Nacido en Federal : Ramón, un jugador clave en la estructura de Patronato

Desde hace 17 años Ramón Castaño es el utilero de la entidad de barrio Villa Sarmiento. Transitó desde la Liga Paranaense hasta la elite con Patronato

El encuentro fue programado para las 16.30, pero en el escenario hay movimientos desde las primeras horas del día. Las puertas de la zona de vestuarios se abren antes que inicie el expendio de localidades en las boleterías del estadio. Ramón Castaño, uno de los utileros de Patronato, giró el picaporte de la puerta principal de la zona de vestuario del Presbítero Bartolomé Grella. Caminó hacia su oficina, donde comenzó a diagramar la logística de uno de los desafíos que asumirá el Rojinegro en el marco de la Liga Profesional de Fútbol 2022.

Su lugar de trabajo se encuentra en un espacio físico ubicado detrás del banco de suplentes local. Sobre el extremo derecho una ventana comunica con el camarín local. La abertura permanece abierta durante todo momento. Luego de estampar la indumentaria que el equipo lucirá en el cotejo, Ramón apila las casacas sobre una mesa. Lucas Furlán, uno de los integrantes de la utilería Santa, las recoge para trasladarla a los box de los futbolistas del representante entrerriano que compite en la elite

La estructura cuenta con un tercer integrante. Se trata de Daniel Basse, quien inició su trabajo con el plantel de división reserva. Desde hace más de tres años se incorporó al plantel de Primera para encargarse de la organización del calzado de los jugadores.

Ramón, junto a Daniel Basse.

Ramón, junto a Daniel Basse.

 

 

El reloj indica que restan más de siete horas para el inicio del encuentro. “Comenzamos ahora porque hay jugadores que están lesionados que realizan trabajos de rehabilitación y debemos prepararle la indumentaria. Además aprovecho para estampar las camisetas que se utilizarán en el partido y seguimos hasta que termine. Tenemos varias horas de trabajo porque después del partido nos quedamos dos horas más para ordenar y preparar todo para el próximo entrenamiento”, relató Castaño, en diálogo con UNO.

Ramón, junto a Lucas y Daniel, son obreros que ejercen en silencio su trabajo en la estructura profesional de Patronato. Su obra no se expresa en la tabla general ni en la de los promedios. Tampoco se celebra en las gradas como cuando uno de los defensores del escudo Rojinegro infla la red o evita que el adversario de turno se llene la garganta de gol. De todos modos son pilares importantes en la estructura profesional. Son los encargados de organizar la logística para que los protagonistas se dediquen, exclusivamente, a proyectar la atención en el juego.

Promesa cumplida

Ramón Castaño nació el 17 de abril de 1961 en Federal. El destino lo llevó a Balcarce, provincia de Buenos Aires, donde vivió durante ocho años y adonde en 1985 nació Daniel, su único hijo. Regresó al norte entrerriano, pero luego de sufrir el susto más grande de su vida se trasladó a la capital provincial, donde cumplió una promesa y echó raíces.

“Vine a Paraná porque mi hijo estuvo muy grave de salud. Dije que si se salvaba, no volvía más a Federal. Gracias a Dios se salvó. Estamos bien en Paraná. Tengo un nieto de 8 años que juega al fútbol desde los tres años en Los Naranjitos”, contó Ramón.

El esférico fue el juguete predilecto de Daniel, pero a su vez es un instrumento importante en la vida laboral de Ramón, que, sin proyectarlo, se insertó en la industria del deporte. “Mi hijo jugaba en Los Toritos. Un día Guillermo Santamaría (por ese entonces presidente de la entidad de barrio San Roque) me propuso trabajar en el club. Estuve seis años a cargo del área de mantenimiento”, revivió.

  UNO / Juan Ignacio Pereira

 

Los torneos internacionales que organizó el Tricolor eran una verdadera fiesta popular. Equipos de distintos puntos del territorio argentino y de países limítrofes animaron el clásico del fútbol infantil-juvenil. Esta competencia demandó largas jornadas laborales. “Los torneos en Los Toritos eran grandísimo. Iba al club a las 6 y regresaba a casa a las 22”, aseveró.

A través de la lectura

La relación que Ramón edificó con la familia Parkinson lo acercó a barrio Villa Sarmiento. “Me decían que me iban a llevar a Patronato”, rememoró. Su llegada al Rojinegro se produjo en 2005, en tiempos donde el Santo disputaba el Torneo Argentino B. Castaño se notificó de su incorporación a la entidad a través de los medios de comunicación. “Estaba en Hernandarias descansando unos días con la familia. Leyendo el diario me enteré que era el utilero de Patronato. A los pocos días empezamos y acá seguimos”, subrayó

El primer encuentro que Patronato disputó con Ramón a cargo de la utilería fue en el marco de la Liga Paranaense de Fútbol (LPF), el mismo escenario donde transitó en Los Toritos. Asimismo iniciar sus tareas en el Santo significó un salto importante en su profesión.

“Estaba muy nervioso, no quería que falte nada”, confesó. “Venir desde Los Toritos a Patronato era un salto importante, era palabra mayor, pero gracias a Dios salió todo bien. Estaba la Titina (Álvarez), que me dio una mano muy grande. La Titina es una persona que trabajó muchos años en Patronato. Él me enseñó mucho. Gracias a él aprendí muchas cosas. Me dio una mano en un montón de aspectos”, agradeció.

Pasito a pasito

Ramón transitó por distintos ámbitos y escenarios junto a Patronato. En ese derrotero el Rojinegro comenzó a escalar niveles, pero el camino a Primera no fue sencillo. El ascenso es un territorio donde se siente el rigor. Un ámbito donde experimentó momentos picantes. “Hubo varios encuentros calientes en el Argentino B y el Argentino A. Es bravo jugar de visitante en esas categorías”, afirmó Castaño.

  UNO / Juan Ignacio Pereira

 

En todo ese trayecto se entusiasmó con ingresar a los grandes coliseos del fútbol argentino. El sueño se cristalizó. “Cuando fui por primera vez a la cancha de Boca y a la de River no lo podía creer. Era algo muy grande para mi porque nunca pensé estar en esos lugares. Fue una alegría estar en esos vestuarios, en esas canchas que son grandes escenarios. Estoy muy contento por lo que he vivido y sigo viviendo. Es una alegría enorme, como lo fueron los ascensos que celebramos en Patronato”, comparó.

Una pasión

Todo trabajo tiene sus pro y contras. Ramón ocupa un lugar de privilegio que todo hincha quiere ocupar: estar de cerca al equipo de sus amores. Pero cumplir esta función lo priva de compartir momentos únicos junto a su familia. “He pasado cumpleaños lejos de la familia. El último lo celebré en Mar del Plata. Los muchachos me llevaron una torta al hotel. Son momentos que lo comparto con ellos y me hace bien. El aprecio es mutuo. Es lo que me llevaré el día que me retire de la profesión”, graficó.

Pasada la barrera de los 60 pirulos muchos trabajadores comienzan a proyectar la futura jubilación. Ramón visualiza su vida alejado de la entidad de barrio Villa Sarmiento. No se imagina fuera del templo sagrado de la utilería. “Estoy pensando como hacer para no venir a trabajar”, resaltó.

“Cuando tenga la edad para jubilarme seguramente seguiré laburando. Si me quedo en mi casa, me enfermaré. Estoy acostumbrado a andar, hacer cosas. Y más en esta profesión, que me apasiona. Es una profesión que me gustó desde que la empecé a ejercer. A veces estoy más horas de la que tengo que estar, pero es porqué me gusta”.

Un sentimiento que se edificó desde el ámbito laboral

Ramón no nació siendo hincha de Patronato, pero se enamoró de la institución y lo vive con mucha pasión. Durante gran parte del fía luce orgulloso el escudo Rojinegro. No lo hace únicamente porque es su indumentaria de trabajo. Siente los colores.

“Cuando comencé a trabajar en el club comencé a quererlo. Quiero que a Patronato le vaya cada vez mejor. Trabajo día a día para que al club y el equipo esté bien, no le falte nada a los chicos, que vengan a jugar o entrenar, se cambien, se sientan bien. Tengo mucho cuidados en esas cosas. Le digo a mis compañeros de utilería que lo principal es que el jugador tiene que estar bien antes del partido. Nos podrá faltar algunas cosas, pero hacemos todo lo que sea necesario para atenderlo de la mejor manera”, resaltó.

Ramón es un soldado que brinda su aporte para que la entidad de barrio Villa Sarmiento prolongue su estadía en la elite. “Hoy estamos luchando para que Patronato no descienda porque fue un sacrificio enorme llegar a Primera y es tan lindo estar en Primera. Es un orgullo tener un equipo en este nivel y hay que cuidarlo. Uno que lo vive día a día se da cuenta que cada vez lo quiere más”.

  UNO / Juan Ignacio Pereira

 

Trabajar en la estructura profesional del club del cual es hincha es una fuente de inspiración. Una motivación constante para dirigirse al trabajo y desarrollar la tarea con pasión y alegría. Así lo entiende Ramón Castaño.

“Todos los días vengo con las mismas ganas y la misma cara a trabajar. Siempre estoy riendo con los jugadores. Nunca tuve un problema con un jugador. A todos los trato por igual, nunca tuve preferencia con ninguno. Sea de Paraná o de afuera par mi todos son iguales”, aseguró Ramón, el dueño de infinitos secretos de vestuarios, secretos que quedarán guardados dentro de las cuatro paredes de la utilería del estadio Grella.

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