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GENTE

28 de mayo de 2021

Cómo mejorar la respuesta inmunitaria tras recibir la vacuna contra el coronavirus

La vacuna es una de las medidas sanitarias que mayor beneficio le han proporcionado a la humanidad ya que ayudan a prevenir enfermedades responsables de grandes epidemias.

En la actualidad, las vacunas disponibles han demostrado ser eficaces para prevenir la enfermedad. Pero la magnitud y calidad de la respuesta inmunitaria cada vacuna varía considerablemente entre cada uno de los individuos. Esto se debe a varios factores, entre ellos a características individuales, como la edad, el sexo, su información genética y la presencia de otras patologías (como diabetes y enfermedades cardiovasculares, ambas vinculadas a alteraciones del sistema inmunitario).

Además, nuestra respuesta inmunitaria a las vacunas puede variar en función de prácticas cotidianas en nuestro día a día. Uno de los factores clave para favorecer el correcto funcionamiento de nuestro sistema inmune es dormir un número de horas suficiente, así como controlar nuestro nivel de estrés

Dormir bien permite mantener adecuadamente los biorritmos que controlan la producción de hormonas que regulan la función del sistema inmune, como la melatonina. Esta hormona se produce durante la noche y su administración se ha relacionado con la supervivencia de linfocitos y una mayor producción de anticuerpos.

De hecho, diversos estudios han mostrado cómo la escasez de horas de sueño, tanto en los días previos como posteriores a la vacunación, puede reducir la eficacia de las vacunas.

Las situaciones de estrés promueven la liberación de hormonas supresoras de la función inmunitaria, como el cortisol, y se asocian con una menor respuesta a la vacunación. Alternativamente, las actividades que nos proporcionan satisfacción, como la práctica de deporte o las relaciones sociales, favorecen la liberación de hormonas estimuladoras del sistema inmune, como las endorfinas.

De acuerdo con esta idea, los individuos que realizan ejercicio moderado regularmente y con un estado de ánimo positivo en el momento de la vacunación desarrollan una mayor respuesta de anticuerpos y otras moléculas potenciadoras de la respuesta inmune (como las citocinas)

Otro aspecto Es tener un estado nutricional óptimo. Son varios los nutrientes cuya vinculación con el sistema inmunitario ha sido científicamente demostrada. Es el caso de la vitamina C y el ácido fólico, ambos con un papel importante en la producción de moléculas eficaces frente a la infección. También la creación de colágeno, que contribuye al mantenimiento de nuestras barreras naturales frente a los patógenos.

La respuesta inmunitaria a la vacunación es variable en la población. Algunos de los factores que pueden influir en ella se corresponden con hábitos cotidianos que afectan a nuestro estado inmunológico, y conocerlos nos puede servir para modificarlos con el objetivo de potenciar nuestro sistema inmunitario para que responda eficazmente cuando nos vacunemos.

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