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8 de diciembre de 2020

En La Colorada la ganadería es color Hereford

Habían pasado unas pocas horas de la lluvia caída este miércoles cuando Campo en Acción ya estaba ingresando a conocer la producción combinada de ganado Hereford y arroz en estancia La Colorada; ubicada en pleno norte entrerriano, a 15 kilómetros de Los Conquistadores y a seis de la ruta que conduce a la ciudad de San José de Feliciano

Cabañeros por amor y convicción, María Luisa Sarda y Horacio Estévez hacen crecer la raza, de la que dicen, “tiene mucho para desarrollar todavía en la Argentina”. Intercalan esa pasión con el cultivo del grano regional más típico de la provincia y supieron generar una sinergia que potencia ambas actividades.

Cuentan que la unión desató notables mejoras en los potreros y que el potencial del lugar es superior ahora, tras comparar con aquellos tiempos donde la ganadería ejercía el monopolio.

“Mi bisabuelo empezó en este campo, somos la cuarta generación en La Colorada. Es una empresa llevada con esfuerzo y trabajo. El sueño es que sigan los hijos” dijo de entrada la mujer que expresó sin vueltas su anhelo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Yo soy más de las vacas, pero mi marido me habló mucho y me hizo cambiar, un poco nomás, al arroz”, dejó saber al dejar en claro sus prioridades. “Hereford viene de siempre en La Colorada, es una raza noble, mansa, el cuidado es muy tranquilo. Tenemos nuestra cabaña y participamos de algunas exposiciones y hacemos remates. Tenemos mucho amor por esta raza y lo cultivamos”, aportó su marido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lo cierto es que la fama de la explotación tiene respaldo. De allí salió Heredero, su toro más popular, cuentan los productores, “es un privilegio tenerlo”. Es hijo de una madre y un padre del establecimiento: “En este momento está en el Clia y están obteniendo más semen porque todo lo que tenían ya se distribuyó en campos de distintos puntos del país. Ese toro una alegría, una recompensa al trabajo”, aportó la mujer.

 

La cabaña tiene ocho años y está registrada en el programa de puro registrado de Hereford, lo que da a los productores la jerarquía para participar en remates reservados a cabañeros. Lo dicho, le ponen esmero a la convicción para llevar a la raza a un lugar de privilegio, que cuentan, “es merecido”.

 

En materia ganadera funcionan con un proceso avanzado que se sostiene en ecografías, testeos permanentes y mucho control de los rodeos. “Ayuda mucho a la empresa saber el estado justo de los animales” definió María Luisa y su esposo reforzó con que “la eficiencia, a la larga da resultados”.

 

El biotipo de La Colorada es un animal de tamaño moderado, intermedio, carnudo, de muy buena caja, que se defienda bien en campo natural y que de un ternero todos los años. Casi nada. La raza apunta a moderar el tamaño de los animales con más volumen de carne sin sacrificar peso final.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El rodeo crece en campo natural, pero el sistema de producción mixto con arroz genera la sinergia tan buscada. Horacio contó que, terminado el ciclo agrícola, el lote de arroz va a pastura y ahí ingresa el rodeo de cría; en otras palabras, de julio a septiembre las vacas están en las pasturas donde hubo granos regionales.

 

En noviembre es el tiempo de hacer las ecografías a las vacas y las que están ciclando terminan en un campo natural, las que no sigue en pasturas y luego los productores deciden si inseminan a tiempo fijo. Como sea, aportaron que estabilizaron el índice de preñez en casi el 93%. Al futuro inmediato María Luisa lo percibe promisorio: “Esta lluvia nos vino súper bien y será un muy buen fin de año”.

 

En cuanto al perfil agrícola de La Colorada, la coyuntura del sector arrocero los englobó también a ellos. Sembraron variedades Gurí y Memby y nada fuera de lo común les está sucediendo: “La campaña arrancó complicada, hubo frío y falta de agua. Por suerte estos últimos días llovió bien y mejoró el cultivo. Terminamos de plantar el 30 de septiembre pero los nacimientos se dieron el 25 de octubre. Fue bastante complicado todo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Normalmente plantamos 450 hectáreas pero este año lo hicimos sobre 300. Regamos un poco en estos días para que termine de nacer”.

Eso sí, tienen una obra de arte que es para destacar. De tanto renegar reforzando con tierra terraplenes hicieron una inversión de mediano plazo y revistieron todo con piedras traídas desde Puerto Yeruá. Nada menos que 170 camiones hicieron falta para mover el volumen de materiales requeridos por la empresa brasileña que se encargó del diseño y ejecución del emprendimiento.

 

Innovación es un término que bien resume lo que sucede tranquera adentro de La Colorada y María Luisa lo explicó con sus propias palabras: “Estamos para seguir adelante, el campo es así, siempre haciendo su aporte”.

Daniel Aguilar / Campo en Acción

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