Domingo 9 de Mayo de 2021

GENTE

28 de febrero de 2020

La muerte de Braian Toledo: los lomos de burro y un vacío legal que cobra vidas

No son reconocidos por la Ley Nacional de Tránsito. Cada municipio los regula a partir de distintos criterios. Se colocan para evitar accidentes, pero muchas veces los provocan

El deportista olímpico argentino Braian Toledo murió ayer por la noche tras un siniestro vial en la Ruta 40, altura Marcos Paz, provincia de Buenos Aires. Según testigos, perdió el control de su motocomo consecuencia de un lomo de burro e impactó contra una palmera, lo que le provocó la muerte en el acto, pese a llevar puesto el casco.

El lomo de burro fue colocado por el municipio antes del fin de semana largo de Carnaval, pero pasó varios días sin estar señalizado. "Los vecinos se quejan de que es muy alto, de que no tiene una altura normal", explicó el periodista Jorge Recaite, de Radio Sudeste.

"Mejorará la circulación en la zona y se alertará a los conductores para que reduzcan la velocidad y, así, evitar posibles accidentes", comunicó el municipio de Marcos Paz hace seis días desde su cuenta de Instagram, junto a la foto del lomo de burro que causó el accidente de Braian Toledo.

"Es un lomo de burro impresionante, lo hizo gente que no sabe lo que es andar en auto. Yo pasé con mi camioneta y la rompí toda. Es nuevo, lo hicieron hace cuatro o cinco días", indicó a TN una vecina que estaba en la zona.

Los lomos de burro, ¿son legales?

La Ley Nacional de Tránsito Nº 24.449 no reconoce los lomos de burro. No hay legislación alguna a nivel país que regule su colocación. En consecuencia, no están homologados como medio idóneo para reducir la velocidad de los vehículos que circulan por el territorio nacional.

A pesar de este vacío legal, en las calles de la Argentina hay miles y miles de lomos de burro, ya que cada gobierno provincial o municipal puede regularlos en base a criterios propios, sin una normativa homogénea a nivel nacional.

Al no existir legislación, los conductores podrán encontrarse lomos de burro de todos los tamaños, formas y colores posibles. Algunos, incluso, ni siquiera están pintados o señalizados. Los criterios los define cada provincia o municipio, en base a condiciones de seguridad que no están determinadas por la Ley de Tránsito.

Por lo general, los lomos de burro son colocados por los municipios a partir del pedido de los vecinos. Su misión es aminorar la velocidad de los conductores porque los obliga a frenar para atravesarlos y así se pretende evitar accidentes, pero, evidentemente, no siempre funcionan.

Especialistas en seguridad explican que, en caso de instalar lomos de burro como reductores de velocidad, los municipios deberían pintarlos con un color distinto al de la cinta asfáltica (si la pintura es refractaria, mejor) y señalizarlos con carteles fijos y lumínicos, publicó TN.

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