24 de febrero de 2020
Carnaval: Tradición de alegría
El carnaval es una de las fiestas populares de mayor tradición en la historia de la humanidad. Su celebración tiene su origen probable en los rituales paganos a Baco, el dios del vino; en los festines que se realizaban en honor al buey Apis en Egipto; o en las “saturnalias” romanas, en honor al dios Saturno. En Argentina, con distintas variantes se celebra a pura alegría y los feriados nacionales, permiten que mucha gente lo disfrute a lo largo y ancho del país.

Algunos historiadores precisan que los primeros carnavales se remontan a la antigua Sumeria, hace más de cinco mil años, pasando luego la costumbre de la celebración a Egipto y al Imperio Romano, desde donde se difundió por toda Europa, siendo traído a América por navegantes españoles y portugueses en época de colonización y conquista a partir del siglo XV.

El carnaval cristiano

Con el paso del tiempo, el carnaval fue adoptado por los pueblos que poseen tradición cristiana, precediendo a la cuaresma. El término carnaval proviene del latín medieval carnelevarium (“quitar la carne”) refiriéndose a la prohibición religiosa de consumir carne durante los cuarenta días que dura la cuaresma.

En la actualidad, el carnaval se encuentra muy arraigado a la celebración popular, alejándose de su significado religioso, alargando los festejos a los primeros fines de semana del mes de marzo.

El carnaval durante la Edad Media y durante el período de las colonias

En la España de la época colonial, durante el reinado de los Reyes Católicos, ya era costumbre disfrazarse en determinados días con el fin de realizar bromas en los lugares públicos, hasta que en 1523 el rey Carlos I dictó una ley prohibiendo las máscaras y enmascarados. Fue el rey Felipe IV quien se encargó de restaurar el esplendor de las máscaras.

El carnaval contemporáneo

Con el correr de los años, el carnaval fue adoptando estilos diferentes según cada país. En América incorporó elementos aborígenes y hasta alcanzó ribetes místicos precolombinos.

Hoy esta expresión popular se celebra en distintas partes del mundo, haciendo que los escenarios donde se desarrollan atraigan a miles de turistas de otras latitudes para sentir, vibrar y cantar con el paso de las comparsas. Así, por ejemplo, el Carnaval de Río de Janeiro en Brasil, el de Oruro en Bolivia, el de Venecia en Italia, o el de Gualeguaychú en nuestro país, se encargan de trasmitir los estadios de felicidad que los caracterizan, haciendo que participantes y espectadores se contagien con el audaz ritmo de las “batucadas”, disfrutando de un espectáculo lleno de brillo, luz y sonido sin precedentes.

Los feriados de carnaval fueron establecidos en 1956. Durante 20 años el carnaval, originalmente era fiesta pagana de fertilidad agrícola y luego, desde la Edad Media, incorporada al cristianismo, fue considerado como feriado nacional hasta el año 1976 en que fue eliminado del calendario de feriados.

Con el decreto 1584/10 se reestablecieron, con lo cual a partir del año 2011 volvieron a considerarse Feriado Nacional.

El carnaval en Argentina varía marcadamente entre las diferentes regiones del país. Merecen especial atención las festividades en Corrientes, Entre Ríos, San Luis, Jujuy, y la Ciudad de Buenos Aires. El carnaval es una celebración pública que tiene lugar inmediatamente antes de la cuaresma cristiana. Mayormente se celebran 3 días de carnaval.

Esta festividad ha sido siempre asociada a la alegría, el colorido y la participación multitudinaria. Tiempo de expansión y de júbilo compartido con los demás, que expresa una tradición universal que se asimila y se transforma en cada comunidad que lo practica. En ese sentido, las posibilidades que ofrece nuestro país son variadas y disímiles, acorde con su geografía múltiple y la pluralidad cultural de sus habitantes.

Carnavales en Corrientes

En la capital de la provincia de Corrientes se dan el Candonva italiano, disfraces, desfiles, y fiestas en la calle, de manera muy similar a los mejor conocidos carnavales brasileños. Se realiza sobre todo en horario nocturno a lo largo de las calles destinadas a tal fin, o, en algunas ciudades, en las instalaciones específicas.

Las comparsas participantes elaboran cada año un tema o argumento que desarrollan a través de las distintas secciones de la comparsa y en coreografías representativas. Los trajes típicos son trajes de fantasía cubiertos de piedras, lentejuelas, canutillos y plumas. En ciudades como Santo Tomé, Mercedes, Paso de los Libres, y Monte Caseros aparte de un argumento, agregan una samba enredo, el cual es alusivo al mismo, ejecutado por una batería y una banda de soporte. En el Caso de Monte Caseros es llamado Carnaval Artesanal, sus integrantes usan extravagantes plumas, y Carrozas que es alusivo al tema.

En la provincia de Corrientes la tradición de Carnaval se remonta al siglo XIX, antes de la Guerra de la Triple Alianza. Corrientes Capital homenajeaba a san Baltazar con música y baile. Comenzó a celebrarse el Carnaval en gran escala en la década de 1960. La influencia del Brasil es evidente en el diseño de trajes y la organización de los desfiles, moldeados al estilo de las escolas de samba de ese país. Además de la capital provincial, las localidades en donde la festividad tiene mayor relevancia son las fronterizas Paso de los Libres (cuna del carnaval argentino) y Santo Tomé, Goya, Esquina, Bella Vista, Mercedes, Monte Caseros, San Luis del Palmar y Empedrado.

La ciudad de Corrientes es la Capital Nacional del Carnaval; los desfiles tienen lugar en un Corsódromo. Se destacan las comparsas Ará Berá y Sapucay, también participan Arandú Beleza, Samba Total, Samba Show e Imperio Bahiano, entre otras. En la misma localidad también se realizan los denominados carnavales barriales que pretenden mantener vivo el espíritu original de la fiesta que se fue perdiendo tras la magnitud alcanzada por el carnaval tradicional.

En Paso de los Libres se festeja bajo la denominación Carnaval de Frontera y la Integración debido a la participación de brasileños que forman parte de las distintas comparsas cabe destacar que la ciudad tiene comparsas más antiguas que su vecina la ciudad de Uruguaiana (Brasil) y cuenta con sambodromo montado para los desfiles y el municipio es el organizador del gran evento. Sus comparsas (las más antiguas del país) son Carumbé (1948), Zum-Zum (1955 tuvo la primera batería del país, ganadora muchísimos años en este rubro), Catamarca (comparsa de barrio) y la más joven Tradición(2004), además de las comparsas infantiles Zumzunitos (desde 1955), Carumbecitos (desde 1956) y Leoncitos (desde 2004) Paso de los libres también la tiene a Ingrid Grudke como madrina del carnaval (al cual concurre todos los años desde 2009) y otras celebridadres como Carolina Baldini, Hernán Drago, Ximena Capristo y Gustavo Conti; la reina de la integración es Viviane Rodríguez la cual se destaca por ser madrina de batería de una de las escuelas de samaba del grupo especial en Porto Alegre y desfilar también en el carnaval de Río de Janeiro. En Santo Tomé, Capital del Ritmo, sus comparsas son la exquisita Turma Do Fon Fon (desde 1959), la popular Aplanadora Marabú (desde 1960), Ipanema y Colón y las infantiles Fonfonitos, Marabucitos, Ipanemita, Cerroberacitos y Coloncitos.

La Capital del Ritmo, que cuenta con un corsódromo propio especialmente construido para la fiesta, es reconocida por sus bellas mujeres, potentes y perfectas baterías, como así también por la pasión puesta de manifiesto por sus asistentes. En Curuzú Cuatiá se festeja bajo la denominación de “Capital provincial de la Música” sobre la avenida Laprida donde desfilan las comparsas Pitogue (una de la más antiguas del país cumpliendo sus 50 años en 2010) Antifaz y Tova ra Anga.

En Monte Caseros se festeja bajo la denominación Capital del Carnaval Artesanal, sobre el Corsodromo Paso de los Higos, donde se destacan las grandes comparsas Carun Berá, Orfeo, Shanghay, “Juventud”, “Ilusiones” y las infantiles Orfeito, Carunberacito y “Grupo alegría”. Mercedes, por otra parte, autodenominada Capital Provincial del Carnaval, los desfiles se realizan actualmente en el sambódromo “Caní Zarate”, y entre sus comparsas se destacan Itá Pucú, Villa Samba Show y Purajhei Porá. Bella Vista es reconocida por tener 2 comparsas campeonas en Corrientes Capital como ser Anahí, ¨Bicampeona nacional¨ en los años 1995 y 1996, y Sapucay, ¨Campeona provincial¨ en el año 1999. Además existe una tercer comparsa ¨Alelí¨ y es la más nueva. En el 2012 además de Anahí (1992) Sapucay (1991) y Alelí (2005), nace una nueva agrupación carnestolenda bautizada ¨Emperatríz¨.

Carnaval de Paso de los Libres

La ciudad de Paso de los Libres, es conocida por algunos como la “Cuna del Carnaval Argentino”. Su carnaval también es conocido como el “Carnaval de Frontera y de la Integración” ya que la ciudad limita con la ciudad brasilera de Uruguayana. Paso de los Libres tiene un sambódromo propio para sus desfiles, y cerca del mismo, está el Museo del Carnaval (Primer Museo del Carnaval en el Noreste argentino).

Las escuelas de samba que actualmente desfilan en el Sambódromo son: Cscd Carumbé (Fundada en 1948), Acsd Zum Zum (1955), Catamarca (1986), Imperatriz (1998), Asociación Tradición (2001), Armonía del Samba (2003), Renacer Libreño (2011) y Esplendor (2012), además de las infantiles: Zumzunitos (1955), Carumbecitos (1956) y Leoncitos de Tradición (2004). Algunas Escuelas de Samba extintas son: Kismet (del Club Atlético Guaraní), Pirulín (del Club Social y Deportivo Barraca), San Martín, Los Andes, Unidos del Yatay, entre otras.

El Carnaval Libreño comenzó en la segunda mitad del siglo XIX y era celebrado en la Calle Colón, actualmente la calle principal de la ciudad. Fueron encontrados registros de una comisión organizadora de festividades en 1879, los mismo eran organizados por un grupo independiente de vecinos económicamente soportado por las autoridades municipales de la época.

A partir de eso puede decirse que esta es una de las tradiciones carnavalescas más antiguas del país, en que se mezclaban contribuciones culturales guaraníticas, españolas, africanas y recursos dados por la imaginación del final del sigo XIX e inicios del XX. En la segunda mitad del siglo XX, se incorpora la cultura afrobrasileña que pasa, también, ser característica del carnaval de la ciudad.

En el inicio, era un grupo de músicos que, con la esperanza de recibir propina, llegaban en las puertas de las casas. Esos grupos fueron llamados de “Murgas”, que era compuestas por hombres precedidos por un estandarte, las canciones eran referente a los grupos. “Murga Yurú Peté”, “Carboneros y Boteros” (1895), “Murga Los Locos de la Ciudad”, “Los Napolitanos”, “Las Marineritas” (1895), “Unión Juventud de Artistas” (1903), “Gremio Los Hijos de la Noche”, “Amor y Fuerza” (1938) fueron los primeros cordones carnavalescos.

Para la década del 1940, se hizo presente el ritmo que vino de Brasil y con el tiempo se adoptaron ciertas características de esta fiesta lo que llegó a ser lo que hoy se conoce como escuelas de samba. Debido a su proximidad con Uruguayana, Paso de los Libres incorporó ciertas características de su carnaval. Por muchos años, esta ciudad contribuyó su particular show en distintos lugares de la República Argentina, estimulando la propia realización de algunos carnavales que continuaron con esta idea, pudiendo organizar grandes espectáculos como los que se hacen actualmente en lugares de la provincia de Buenos Aires, en algunos lugares como Gualeguaychú, Colón, Concepción del Uruguay y Chajarí en la província de Entre Ríos, como también en Curuzú Cuatiá, La Cruz, Alvear, Santo Tomé y en la misma ciudad de Corrientes Capital.

Carnavales de Monte Caseros

Monte Caseros, al igual que otras ciudades de la provincia de Corrientes, se destaca por sus carnavales y es llamada “Capital del Carnaval Artesanal”. En sus inicios esta celebración se practicaba en Clubes de la localidad. En la década de 1950 comenzó a practicase en la antigua Plaza 9 de Julio (actual planta potabilizadora de agua): se practicaba desde las 16:00 hasta las 19:00 horas, estaba prohibido jugar con agua y sólo podía jugarse con papel picado.

En 1962 se trasladó a la avenida principal Alvear (actual Avenida Eva Duarte de Perón), reservando tres cuadras entre las calles Perello y España y se dejó sin efecto la prohibición de jugar con agua. El aumento del tamaño de las carrozas obligó a elevar los cables, empezaron a surgir inconvenientes con los vecinos por las molestias que ocasionaba y pronto el escenario resultó chico ante la elevada concurrencia.

En el 2000 se trasladó nuevamente, esta vez al corsódromo “Ayala” en la calle Juan Pujol. En el 2008 las quejas de los vecinos impulsaron la creación del corsódromo “Pasos de los Higos”, capaz de albergar 25 000 personas. Inaugurado en el 2009, consta de 24 cantinas de las cuales 19 tienen tribunas, un palco oficial, 4 grupos sanitarios, 15 baños químicos y una boletería. Actualmente la ciudad cuenta con comparsas, 8 mayores y 3 menores. Las primeras son la Comparsa Orfeo (1961), Carun Bera (1974), Shangay (1960), Juventud (2013) e Ilusión (2014), y las menores, Orfeito, Carunberacito, Grupo Alegría.

Además de los festejos de las cinco noches de carnaval se realizan el “Show de Reinas y Destaques” (por lo general el jueves de la segunda semana), el “Show de escuela de Samba” (jueves de la tercer semana), el “Corso Infantil” (viernes de la cuarta semana) y el “Show de Luna Llena”, que se realiza en el corsódromo o en el anfiteatro a orillas del río Uruguay y donde actúan bandas regionales o artistas nacionales como Víctor Heredia (verano del 2013). En la última noche de carnaval desfilan Conjuntos Musicales como La Mosca, Los Sultanes, Amboe, Media Luna, Grupo Demonio, etc.

Carnavales en Entre Ríos

Desde Corrientes la costumbre se trasladó a la Provincia de Entre Ríos, celebrándose principalmente en las ciudades de Concordia, Gualeguay, Victoria y Concepción del Uruguay, aunque el centro carnavalesco más importante y considerado hoy en día como uno de los mejores del Mundo es la ciudad de Gualeguaychú, donde se construyó un escenario dedicado a la fiesta llamado corsódromo, con capacidad para 35 000 espectadores sentados y hoy es considerado el mayor carnaval del País y tercero en la escala mundial.

Las principales comparsas de Gualeguaychú son: Marí Marí, Papelitos, O’Bahía, Kamarr y Ara Yeví, todas con más de veinte años de antigüedad. Desde hace varios años, de las cinco grandes comparsas sólo desfilan tres cada año, pues está comprobado que el reparto de las utilidades no es compensatorio si se divide entre cinco.

Las comparsas de Gualeguaychú tienen un límite de 280 integrantes como máximo y un tope de cuatro carrozas, tres aderezos y un destaque. Estas limitaciones han sido establecida por razones reglamentarias.

Es un gran atractivo turístico, y las diferentes comparsas compiten entre sí para ser elegidas ganadoras por el jurado que evalúa diferentes aspectos de su organización Los rubros que el jurado evalúa son carrozas (alusividad al tema, proporciones, formas, color, iluminación, construcción y terminación), vestuario (diseño, confección y fidelidad al tema), música y baile (letra, melodía, canto, ejecución, espíritu carnavalesco y expresividad corporal). Algunas comparsas invitan a figuras del espectáculo modelos de renombre nacional para sumar atractivo a sus realizaciones.

Carnavales en Jujuy

Los carnavales del Noroeste argentino son marcadamente diferentes de los celebrados en otras regiones del país.

En Jujuy, los carnavales se celebran especialmente en la Quebrada de Humahuaca aunque se celebran en toda esa provincia.

Los hitos más importantes dentro de las ceremonias de carnaval son el desentierro y el entierro del diablo de carnaval o Pujllay. Éste está representado por un muñeco que simboliza la liberación de los deseos reprimidos. Es por tanto una especie de dios de la celebración y la lujuria. Durante el carnaval todos pueden ser “Pujllay” (que significa “juego, baile o alegría”).

Una semana antes al carnaval comienzan a desarrollarse carnavalitos y bailecitos, en donde se bailan danzas tradicionales. Durante la celebración del carnaval grande los participantes acompañan a las comparsas y se congregan en los alrededores de los pueblo para llevar a cabo la ceremonia de “desentierro del carnaval” y finalmente, una semana después, el “carnaval chico” (el entierro).

Las comparsas y participantes se reúnen alrededor de mojones de piedra, generalmente ubicados en las afueras de la ciudad y se procede a desenterrar al Diablo Carnavalero que simboliza al rojo sol, que según la creencia es quien fecunda a la Pacha Mama (madre tierra), dando origen a las semillas, raíces, troncos, follajes y frutos de la región.

Los diablos aparecen antes del comienzo de la ceremonia. Una vez finalizada la ceremonia todos bajan cantando canciones y se tiran agua, harina, talco y serpentinas. Luego van por las casas cantando coplas.

El Domingo de Tentación finalizan los festejos con la ceremonia de enterrar al diablo, que volverá a su escondite con hojas de coca, alcohol y cigarrillos para permanecer enterrado durante un día.

En la Provincia de Salta se realizan los corsos con numerosas presentaciones de danzas propias y también danzas bolivianas como son los caporales, tinkus, diabladas. Esto por la proximidad de la frontera con el país llamado Bolivia.

Carnavales en la Ciudad de Buenos Aires

El carnaval comenzó a celebrarse a partir del 1600, mezcla de legado español y el candombe bailado por los esclavos negros.

Los bailes de carnaval se comenzaron a realizar en locales cerrados a partir del año 1771. Al principio eran organizados en casas particulares y luego se trasladaron a los clubes barriales. En época del Brigadier Rosas tuvo importante auge: Vicente Fidel López da cuenta de la celebración del 25 de mayo de 1836 en Plaza de la Victoria (que actualmente forma parte de la Plaza de Mayo) con la participación de 6000 negros dando lugar a una reunión de indescriptible colorido y desbordante entusiasmo.

A las fiestas de candombe concurrían la hija de Juan Manuel de Rosas: Manuelita Rosas, y la madre de ésta y esposa de Juan Manuel, doña Encarnación Ezcurra y el propio gobernador Rosas. En 1858 aparece la primera comparsa, en 1867 el viajeron gascón Henry Armaignac es uno de los testigos que consideraron que los carnavales argentinos eran en su época los más festivos del mundo recordando que las mujeres arrojaban huevos rellenos con agua a los hombres y se usaban pomos de plomo para mojar con agua muchas veces perfumada, en 1869 se realiza el primer corso, con la participación de máscaras y comparsas. Al año siguiente, se incorporan carruajes (carrozas) y luego ya afines de siglo XIX surgen la murga generalmente integrando parte del corso.

Entre finales del siglo XIX y las primeras décadas de 1900, los corsos alcanzaron su máxima popularidad, pero a partir de 1915 las comparsas comenzaron a desaparecer, y surgen las murgas, con características diferenciadas en el tipo de música y formas de manifestación, siendo más grotescas y picarescas.

En Argentina han existido disfraces tradicionales: el payaso, el “indio”, el “oso Carolina”, los “esqueletos” etc. Los murgueros suelen danzar con un traje que caricarituriza a los antiguos trajes de etiqueta (por ejemplo fracs) con “galeras” (chisteras) enormes y de abigarrados y alegres colores. Entre las clases altas y medias hasta los 1960 eran comunes las mascaradas de tipo veneciano con antifaces plateados o dorados y disfraces tradicionales como el de Colombina y Arlequín.

Hasta fines de los 1960 los carnavales en Argentina eran sexualmente recatados aunque muy divertidos (no existían practicamente hechos de violencia) y, en la Ciudad de Buenos Aires eran célebres los corsos (desfiles de carnaval) con lujosas carrozas recorriendo la Avenida de Mayo o las principales avenidas del barrio de Flores bajo lluvias de papel picado de muchos colores, confetti y serpentinas al son de pitos (silbatos), cornetas y matracas; con estos carnavales porteños competían los corsos de la Ciudad de Córdoba que tenían por epicentro al Parque Sarmiento, estos carnavales tenían principalmente influjos europeos y, de tales influjos europeos, principalmente influjos españoles e italianos.

Pese a que tras los 1960 la actividad de carnestolendas se vio muy reducida en Argentina, las murgas y agrupaciones artísticas participan en corsos itinerantes por los diferentes barrios de la ciudad durante todos los fines de semana del mes de febrero. En 1997 la legislatura de la ciudad de Buenos Aires los declaró Patrimonio Cultural de la Ciudad.

Algunas de las principales murgas son: “Los auténticos rayados de Lugano” (Villa Lugano), “Fantasía Arrabalera”, “Los Mocosos de Liniers”, “Los Reyes del Movimiento de Saavedra”, “Los Cometas de Boedo” (la más antigua del barrio de Boedo), “Los Viciosos de Almagro”, “De Paso Cañazo”, “Los Pibes de Don Bosco” (Primera murga Salesiana del mundo), “Los Linyeras de la Boca”, “Atrevidos por Costumbre”, “Los Amantes de la Boca”, “Los Chiflados de Almagro”, “Los Preferidos de Villa Urquiza”, “Los Endiablados de Villa Ortúzar”, “Los Dandys de Boedo” (salió un año y no volvió a salir hasta hace pocos años), “Los Estrellados Porteños” de Mataderos (2000-2014) y muchas otras.

En 1997 por primera vez las murgas fueron evaluadas por un jurado organizado por la Comisión de Carnaval del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, resultando ganadora “Atrevidos por Costumbre”.

En los listados oficiales figuran en estos momentos más de 130 murgas y hay muchas más intentando entrar al circuito de corsos participando en los concursos de precarnaval.

También existe un circuito alternativo de carnaval, integrado por murgas que prefieren la autogestión de sus carnavales, sin reglamentación del Gobierno.

Entre ellas: “Los Piantados, de Paso del Rey”, “Firuletes de Pompeya” (Merlo), Espíritu Cascabelero de Lanús; Los Juglares, de Wilde; Cachengue y Sudor, de Caballito; Los Guardianes de Mugica, de la Villa 31; Los Pegotes, de Florida; Mala Yunta, de Floresta; Despilfarrados, de Colegiales; Los Que Nunca Callarán, De Colegiales; Alquimia de Carnaval; Resakados del Trueno de San Miguel, y muchas otras.

Este espacio es autogestionado por los propios murgueros, manteniendo los ideales de murga -sin aportes gubernamentales-, donde estas juegan un papel de integración sociocultural y crítico con relación al gobierno de turno. Se autodenominan “murgas independientes”.

Carnaval y agua

Una práctica común en tiempo de carnaval es jugar con agua. En el siglo XIX era costumbre rellenar huevos con agua para después lanzarlos. Las familias de clases más acomodadas compraban huevos de ñandú para tal fin. También se llenaban con agua de Colonia.

Otros objetos utilizados para lanzar agua eran bolsas de papel, pomos, baldes o jarros. En estos juegos participaban tanto grandes como chicos. En la actualidad, los niños son quienes juegan con agua entre sí durante el día por las calles de los barrios, llenando pequeños globos con agua tales globos llenos con agua son llamadas bombuchas o bombitas de agua; también, desde fines de los 1960, se vende “espumas de carnaval” o nieves de carnaval (en aerosol) como diversión.

Carnavales en la provincia de Buenos Aires

Lincoln

Lincoln, es el verdadero símbolo de una tradición que se inició en el año 1928, cuando el profesor Enrique A. Urcola incorporó métodos utilizados en el Taller de Escenografía del Teatro Colón -donde trabajó-, modelando las figuras con la superposición de trozos de papel engrudado, técnica que se conoce con la palabra de idioma italiano `cartapesta`. Ese año, Urcola confeccionó una carroza con movimiento llamada `Peliculeros`, dando origen a lo que es hoy el principal atractivo del carnaval: las figuras mecánicas. En los siguientes años, realizó una pareja de abuelos que giraban la cabeza y movían los ojos, mientras se hamacaban en un sube y baja. Posteriormente, creó el vehículo manomóvil con `Trifón y Sisebuta`, personajes de la historieta de George McManus.

A partir de allí, los artesanos -incentivados por Urcola- fueron superando en cada una de las ediciones del carnaval su creatividad no solo por los personajes elegidos, sino también por el material y las técnicas de realización. De este modo, surgieron otros motivos, tales como las minicarrozas y las máscaras sueltas.

Pero a las carrozas, que son el atractivo principal, se sumaron otros afluentes que vinieron a completar la gran fiesta: las escuelas de samba, las atracciones mecánicas, las batucadas, los cuerpos de baile, las bastoneras y las reinas. Todos estos ingredientes, que ya tienen una larga tradición, representan verdaderas expresiones de la creatividad popular, que marcan la identidad del carnaval linqueño.

De la Redacción de AIM



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