Miércoles 3 de Marzo de 2021

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26 de diciembre de 2014

“Las huellas que el abuso de menores deja en las víctimas son como para llorar a gritos”, dijo el Papa

El papa Francisco sostuvo que “las huellas que el abuso de menores deja en las víctimas son como para llorar a gritos”, en una carta enviada al diseñador de moda argentino Roberto Piazza, quien reveló años atrás haber sufrido abusos por parte de su hermano y que tiene actualmente una fundación que lucha contra ese flagelo.

"Las huellas que el abuso de menores deja en las víctimas son como para llorar a gritos. Lo felicito por el trabajo que usted hace en este campo", dice la carta escrita de puño y letra por el papa Jorge Bergoglio, que Piazza difundió a través de su cuenta oficial de Twitter.
En la misiva -que responde a una enviada por Piazza a Francisco junto a un rosario, un libro y un CD- el Papa le cuenta sobre la tarea que viene desarrollando la comisión para la tutela de menores que constituyó a comienzos de este año en el Vaticano.

“El trabajo principal es prevenir el abuso sexual infantil. Están trabajando bien”, dijo el pontífice.

Cabe recordar que el Papa recibió en agosto del año pasado una carta que le enviaron las víctimas de abusos cometidos por el cura paranaense Justo José Ilarraz. En la misiva no solamente se denuncian los hechos cometidos por el sacerdote paranaense sino también el accionar negligente de los arzobispos Estanislao Karlic, Mario Maulión y José Alberto Puíggari.

“Queremos solicitarle su intervención, dándonos una respuesta a los reclamos que hemos venido realizando ante las autoridades eclesiásticas de la Arquidiócesis de Paraná, por el término de casi 20 años”, indicaron en el arranque del escrito al excardenal Jorge Bergoglio. En el relato indicaron que durante esas dos décadas acudieron a los arzobispos Estanislao Esteban Karlic, Mario Maulión y Juan Alberto Puíggari y acotaron que “ellos, en todo este tiempo, han estado en conocimiento de los hechos acontecidos en nuestra infancia dentro del Seminario Menor, al que entramos con profundo deseo de servir a la obra de Dios, Padre Creador, siendo puros de cuerpo y espíritu”.

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