Domingo 9 de Mayo de 2021

GENTE

3 de octubre de 2019

“Es la palabra del agente contra la mía”: ¿sirve este argumento para defenderse de las multas de tránsito?

En materia de faltas de tránsito, la presunción de inocencia no existe. Y si quien labró el acta se equivocó, es el sancionado quien debe demostrarlo.

¿Qué pruebas hay de que cometí la infracción?” “Es la palabra del agente de tránsito contra la mía”. “Quiero ver la foto”. “Mañana a un agente se le ocurre escribir que pasé diez veces en rojo y yo qué hago”. Estos argumentos se escuchan todos los días en la Unidad de Control de Faltas del GCBA. Son de los infractores que, por desconocimiento de las normas o por estrategia para zafar, recitan estas fórmulas, fundadas en un supuesto sentido común general.

En esta nota se intentará explicar por qué cada una de estas afirmaciones no sirven para evitar una multa

Que me lo demuestren. De acuerdo con la Ley de Procedimientos de Faltas, la denuncia de un agente de tránsito se considera prueba de la falta. No se trata tan sólo de “su palabra”, sino de una constatación de una infracción por parte de un funcionario público. Negar los hechos no alcanza. A diferencia de lo que ocurre en el Derecho Penal, en Faltas la presunción de inocencia no existe y es el denunciado quien tiene sobre sí la carga de la prueba: debe demostrar que no hizo lo que un agente dijo que hizo. Para contradecir la palabra del agente hay que demostrar que cometió algún error. Por ejemplo, que puso mal la marca del auto, un lugar que no existe o hizo un acta por mal estacionamiento en una calle donde sí se puede estacionar. La otra alternativa para cuestionar un acta es cuando el conductor tenía alguna justificación para cometer la falta. Como una franquicia de discapacitados, una urgencia médica acreditada o un desperfecto mecánico comprobado. 

La mayoría de las infracciones se labran con fotomultas. Foto: Luciano Thieberger

La mayoría de las infracciones se labran con fotomultas. Foto: Luciano Thieberger

Quiero ver la foto. La mayoría de las infracciones que se labran son mediante fotomultas, tanto por exceso de velocidad como por mal estacionamiento. Por eso, es habitual que quienes reciben una infracción sin foto crean que no sirve sin esa prueba gráfica. “Quiero que me muestren la foto”, exigen. La realidad es que no es necesario que la denuncia sea acompañada con una imagen: las actas escritas en talonario de papel o las electrónicas, que se hacen con un dispositivo de mano y en las que solamente se cargan los datos pero no adjuntan foto, son igualmente válidas y aceptadas por los controladores.

Yo no manejaba. Según la normativa vigente, cuando no se identifica al conductor (lo más habitual, ya que los agentes casi nunca paran al auto para identificar al responsable en el momento del hecho), responde por las infracciones el titular del vehículo. Si quiere que otra persona se haga cargo, debe llevarla ante el controlador: no se aceptará a cualquiera, sino sólo a un cotitular o a un autorizado a manejar mediante cédula azul.

Auto mal estacionado. La multa que labra un agente de tránsito es prueba suficiente de que la falta existió.

Auto mal estacionado. La multa que labra un agente de tránsito es prueba suficiente de que la falta existió.

Nunca me notificaron. No recibir la citación es algo habitual, sobre todo si hay que notificar a vecinos de otras jurisdicciones. Sin embargo, no es un argumento útil para que se archive la causa. Sirve, en cambio, para solicitar que se mantenga el descuento del 50% del pago voluntario y, en caso de que haya transcurrido el plazo necesario, para pedir la prescripción de la falta

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