Miércoles 27 de Enero de 2021

GENTE

15 de septiembre de 2019

Apnea: una pesadilla que suele afectar a unas 90.000 personas en Entre Ríos

Lograr un adecuado descanso contribuye a una vida saludable, pero no todos los consiguen. En la provincia crecen las consultas por este flagelo

Especialistas recomiendan dormir entre seis y ocho horas diarias para llevar una vida saludable. Pero muchos de los que quieren incorporar ese consejo se encuentran con dificultades para conciliar el sueño o para tener un descanso adecuado y reparador durante toda la noche.

Se trata de una problemática que prolifera en todo el mundo: según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente un 40% de la población del planeta padece alteraciones del sueño, y la cifra se incrementa al 60% en la Argentina, de acuerdo a un estudio de la fundación Royal Phillips.

La OMS reconoce más de 80 tipos distintos de trastornos del sueño, que pueden tener un origen físico, como trastornos metabólicos, cardiovasculares, genéticos, ginecológicos, respiratorios, gastrointestinales; o psicológico, tales como estrés, depresión y ansiedad.

En la capital provincial aumentaron exponencialmente las consultas médicas de personas a las que no poder dormir bien les causa inconvenientes en su vida diaria. Luis Larrateguy, médico clínico neumonólogo, coordinador de la sección Sueño, Oxigenoterapia, VNI y otros tratamientos crónicos domiciliarios de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR) y director del Centro Privado de Medicina Respiratoria de Paraná, comentó a UNO que en la actualidad “los trastornos de sueño más frecuentes son los ronquidos y apneas durante el sueño causados por debilidad de los músculos de la faringe y en algunos casos obesidad, sedentarismo y obstrucciones nasales”. En referencia a la prevalecia de esta afección en Entre Ríos, sostuvo: “Hoy, al ser más habitantes, debe haber entre 60.000 y 90.000 severos. Y con cuadros más leves y ronquidos, se estima que hay alrededor de 300.000 personas”.

La apnea de sueño se caracteriza principalmente por ser un trastorno potencialmente grave, en el que la respiración se detiene y vuelve a comenzar repetidamente. Esto produce un sueño deficiente, que impide un adecuado descanso y puede generar síntomas durante el día, que comprometen el desempeño cotidiano de quien lo padece, como somnolencia diurna, pérdida de memoria, falta de concentración, irritabilidad, cambios en el comportamiento, o trastornos de aprendizaje e hiperactividad en niños; e incluso nivel mundial un 30% de los accidentes de tránsito que se producen durante el día son ocasionados por un estado de somnolencia por no haber podido dormir bien durante la noche.

Expertos en la temática advierten que en la actualidad la deprivación de sueño se incrementa porque las personas están expuestos a pantallas de televisión computadores y sobre todo celulares hasta altas horas de la noche, o por estar sometidas a turnos laborales rotativos.

Larrateguy subrayó que “las consultas aumentan progresivamente todos los años, en la medida que la gente se informa y los profesionales toman conocimiento de estas enfermedades que se producen durante el sueño y causan síntomas diurnos”, y explicó: “El síndrome de apnea del sueño es del 6% en hombres y del 4% en las mujeres de la población general, pero hay estudios epidemiológicos que hablan de más del 22% en hombres y 17% en mujeres, con más de 15 apneas por hora de sueño”.

Otro dato preocupante es el incremento en niños, que alcanza a un 3%. Sobre este punto, el especialista observó: “Hay un infradiagnóstico, ya que muchos profesionales no piensan en esta enfermedad y no le preguntan al paciente o a sus padres si ronca, si al niño lo han visto hacer paradas respiratorias mientras duerme, si siente somnolencia diurna o cansancio, o si siente sueño en los momentos de monotonía o aburrimiento”.

Larrateguy afirmó que este tipo de trastorno del sueño se puede prevenir, y al respecto recomendó llevar adelante una vida saludable que incluya hacer ejercicios: “Se ha demostrado que hacer ejercicios físicos específicos previene y reduce el número de apneas a quien las padece. En nuestro Centro de Rehabilitación realizamos un plan especifico para pacientes con apneas”, dijo, y aseguró que es posible un tratamiento sin emplear medicamentos: “El tratamiento de elección del síndrome de apneas es dormir con un equipo de presión positiva continua, llamado internacionalmente por sus siglas en inglés CPAP, con una mascarilla nasal siliconada. El aire que emite este equipo a una determinada presión, que se debe graduar para cada paciente particularmente, evita que la lengua caiga y los músculos de la faringe se colapsen. Esto posibilita un sueño reparador con una buena respiración”.

También indicó: “La alternativa pueden ser prótesis de avance mandibular inferior que produzcan un efecto similar al CPAP. Existe un nuevo tratamiento para cuando las apneas o los ronquidos se producen solo al dormir boca arriba que se coloca en la frente y evita esta posición mientras duerme el paciente que es muy efectivo”.

Por último, aconsejó visitar al médico cuando se adviertan síntomas como ronquidos, apneas observadas (paradas respiratorias al dormir), somnolencia diurna o cansancio, hipertensión de reciente comienzo o que necesite más de un medicamento para controlarla, diabetes o resistencia a la insulina en paciente con síntomas (ronquidos, apneas observadas o somnolencia).

Insomnio

Otro de los trastornos del sueño al que se alude con frecuencia es el insomnio, caracterizado por no poder conciliar el sueño al acostarse o al despertarse en algún momento de la noche. Sebastián Sigal, licenciado en Psicología y consultor, manifestó que para evitarlo es importante que las personas mantengan hábitos de psicohigiene a la hora de irse a dormir: “La desconexión para dormir es progresiva. Una persona debería llegar a su casa a un horario, desconectarse, hacer cosas que lo distraigan, bajar el nivel de tensión, relajarse y después irse a dormir”, manifestó.

No obstante, observó: “A veces no se hace todo este proceso, la gente se duerme, producto de que ya no da más del cansancio, del agotamiento físico, y al no pasar por toda esta instancia de hábitos para ir relajándose hace que la calidad del sueño se deteriore. En ocasiones están muy cansados, duermen un poquito y se despiertan a las pocas horas”.

“Hay personas a la que les cuesta dormirse o no logran mantenerse dormidas toda la noche. Muchas más que duermen, pero su calidad del sueño es mala, en gran parte porque se van a acostar con niveles altos de ansiedad, de tensión, no cumplen los pasos para relajarse”, manifestó.

Por último, evaluó: “Las pantallas son muy malas para el insomnio. En general los viejos hábitos de lectura son mejores, pero las pantallas han copado el tiempo antes de ir a dormir y eso no ayuda a la relajación. Ya de por sí personas que vienen con problemas de ansiedad o que las cuesta manejar alguna situación problemática, y encima no tienen hábitos de higiene antes de dormir, se ven afectadas por todo tipo de trastornos del sueño”.

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