Domingo 17 de Enero de 2021

DEPORTES

21 de agosto de 2019

Boca-Liga de Quito: el equipo de Alfaro goleó en la altura y quedó a un paso de las semifinales de la Libertadores

Se paseó con un aire señorial Boca frente a Liga de Quito. No hubo deuda de oxígeno, las energías fueron suficientes y las ideas fluyeron criteriosamente para redondear la que pudo ser una de sus mejores producciones en la Copa Libertadores. Fue un 3-0 que incluso pudo ser más amplio, de haber ajustado un poco más los ataques en la segunda etapa.

Boca contrarrestó los efectos de la altitud, minimizó a una Liga de Quito que en esta competencia había ganado los cuatro partidos de local y no se veía derrotada por una copa continental desde hacía más de tres años, en abril de 2016, cuando Gremio se impuso 3-2. Desde entonces mantuvo un invicto de 11 cotejos, con nueve victorias. Esa barrera derrumbó Boca, que con pleno derecho y sin caer en un exceso de confianza puede sentirse en las semifinales. El miércoles próximo, la Bombonera debería transformarse en un espacio de vigilia y expectación por una nuevo cruce con River, en busca de la final en Santiago de Chile.

Con la mente, los pies y los pulmones. De esa conjunción salió un Boca que controló la ida de los cuartos de final con un gran sentido colectivo. El equipo funcionó como tal, ordenado en lo táctico y lúcido para sorprender a un rival abierto y distraído. No tardó en desactivar las amenazas que se desprendían de los 2850 metros de Quito. Los 90 minutos le dieron la razón al plan de haber llegado a la capital ecuatoriana con 48 horas de anticipación y completar una práctica en el día previo. Ese método estaba en entredicho porque contradecía las otras dos teorías de aclimatación a la altura: llegar el mismo día de la competencia o hacer una adaptación de varios días, algo que es imposible por los calendarios.

Alfaro y su cuerpo técnico consultaron y se informaron con otros especialistas para llegar a la conclusión de que la elección podía ser la correcta. Boca acaba de añadir a la biblioteca de cómo combatir a la altura un nuevo capítulo a tener en cuenta para los que suben desde el llano.

En esos primeros 45 minutos, Boca tuvo la continuidad y el rendimiento estable que en los últimos tiempos no es tan usual verle. Empezó a anular a Liga con un dispositivo compacto, que alejaba el peligro de su área. La variante estuvo en el armado de una línea de casi cinco volantes, ya que Zárate se volcaba sobre la izquierda, como para que el exManchester United Antonio Valencia no encontrara el carril libre. Y el acierto fue la ubicación central de MacAllister, unos metros por delante de Marcone y Capaldo para formar un triángulo en el que a Boca le quedaron muchas pelotas para atacar con sorpresa. Lo hizo a los 10 minutos: Marcone le dio un pase a MacAllister, que asistió a Ábila por la profunda grieta que dejaron los centrales locales. Wanchope encaró libre, eludió la salida de Gabbarini y consiguió un 1-0 que ya era valorado como un pequeño tesoro.

Suplente el último domingo ante Aldosivi, Ábila sigue ratificándose como un goleador con números por demás respetables, como para ir disipando la nostalgia por Benedetto mientras el recién llegado Soldano es una incógnita. Hay más de una manera de interpretar los positivos números del exHuracán con la camiseta de Boca: 24 goles en 54 partidos (7 en 17 cotejos internacionales). En los últimos 26 encuentros que fue titular aportó 22 festejos, una clara evidencia de que está para ser algo más que un recambio. A la responsabilidad de jugar desde el comienzo responde con eficacia. En la primera etapa pudo anotar un segundo gol con una definición que se fue apenas desviada, luego de otro corte de Marcone, al que se le vio una de sus mejores producciones en Boca. Wanchope además propició el tecer tanto, en contra de Caicedo, luego de que el centro-delantero lo anticipara y definiera sobre la salida de Gabbarini, con un rebote que terminó metiendo el zaguero ecuatoriano.

En esos primeros 45 minutos, Boca tuvo la continuidad y el rendimiento estable que en los últimos tiempos no es tan usual verle. Empezó a anular a Liga con un dispositivo compacto, que alejaba el peligro de su área. La variante estuvo en el armado de una línea de casi cinco volantes, ya que Zárate se volcaba sobre la izquierda, como para que el exManchester United Antonio Valencia no encontrara el carril libre. Y el acierto fue la ubicación central de MacAllister, unos metros por delante de Marcone y Capaldo para formar un triángulo en el que a Boca le quedaron muchas pelotas para atacar con sorpresa. Lo hizo a los 10 minutos: Marcone le dio un pase a MacAllister, que asistió a Ábila por la profunda grieta que dejaron los centrales locales. Wanchope encaró libre, eludió la salida de Gabbarini y consiguió un 1-0 que ya era valorado como un pequeño tesoro.

Suplente el último domingo ante Aldosivi, Ábila sigue ratificándose como un goleador con números por demás respetables, como para ir disipando la nostalgia por Benedetto mientras el recién llegado Soldano es una incógnita. Hay más de una manera de interpretar los positivos números del exHuracán con la camiseta de Boca: 24 goles en 54 partidos (7 en 17 cotejos internacionales). En los últimos 26 encuentros que fue titular aportó 22 festejos, una clara evidencia de que está para ser algo más que un recambio. A la responsabilidad de jugar desde el comienzo responde con eficacia. En la primera etapa pudo anotar un segundo gol con una definición que se fue apenas desviada, luego de otro corte de Marcone, al que se le vio una de sus mejores producciones en Boca. Wanchope además propició el tecer tanto, en contra de Caicedo, luego de que el centro-delantero lo anticipara y definiera sobre la salida de Gabbarini, con un rebote que terminó metiendo el zaguero ecuatoriano.

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