Miércoles 2 de Diciembre de 2020

POLITICA

11 de noviembre de 2018

La patota sojera: ruralistas ingresaron a una escuela para impedir una charla sobre agrotóxicos

Dirigentes de la Sociedad Rural de Gualeguay, productores e ingenieros agrónomos ingresaron a una escuela donde se realizaba una exposición contra los venenos, luego de que les fracasara el intento de prohibirla. Parados al fondo del salón, interfirieron ante cada afirmación de los expositores y usaron a los alumnos para filtrar preguntas en favor de sus intereses.

Desde que el Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos dejó firme la sentencia que prohíbe fumigar con agrotóxicos en cercanía de escuelas rurales, el lobby sojero a través de sus diferentes operadores comenzó una etapa violenta contra los ambientalistas que defienden la salud y la vida, responsables de los últimos pronunciamientos de la Justicia provincial que marcan un cambio de paradigma que pone en peligro el modelo vigente de contaminación.

Ahora, el blanco elegido por el campo fue uno de los emblemas de la lucha ambiental: Estela Lemes, la directora de la Escuela Nº66 “Bartolito Mitre”, de Costa Uruguay Sur, que desde hace ocho años convive con glifosato en su cuerpo producto de las fumigaciones con agrotóxicos en los campos lindantes al establecimiento educativo en el cual trabaja.

El último golpe lanzado en su contra provino de la Sociedad Rural de Gualeguay, que la semana pasada envió una carta al Director Departamental de Escuelas donde reclamaban que no se hiciera una charla informativa sobre agrotóxicos que Lemes y otros expositores tenían previsto dar en la Escuela Secundaria Nº 5, José González Grey.

“Exigían que ese tipo de charlas la dieran gente especializada del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) o, en su defecto, ingenieros agrónomos. Es absurdo ese pedido. ¿Acaso un médico no puede hablar sobre el tema? ¿No puedo hablar yo sobre el tema siendo alguien que vive con el veneno en su cuerpo”, contó Estela Lemes a ElDía.

Finalmente, y pese a la presión de los ruralistas, la charla se concretó.

Pero las intimidaciones continuaron: los dirigentes de la Sociedad Rural, productores de la zona e ingenieros agrónomos se hicieron presentes en la disertación y se ubicaron en el fondo del aula, donde ante cada afirmación que los expositores hacían en contra de sus intereses protestaban con un murmullo constante y molesto.  Y como se había pautado desde un principio que el debate era entre los oradores y los alumnos, a ninguno se les permitió participar del mismo, aunque eso no frenó a los representantes del campo, quienes se encargaron de filtrar preguntas capciosas para que los alumnos las hicieran a los expositores.

“Fue una jugada ridícula que los dejó en evidencia. El hecho de decirles a los chicos lo que tenían que preguntarnos fue algo horrible y muy bajo”, reprochó, antes de aclarar que aún siendo capciosas pudieron ser retrucadas y refutadas en sus argumentos por los expositores, lo que despertó aún más el cuchicheo y los murmullos de los ruralistas en el fondo del aula.

Acostumbrada a luchar contra viento y marea desde que descubrió en 2010 que iba a tener que convivir de por vida con 1.8 de glifosato en sangre, es ahora la encargada de devolverle el golpe a los del campo: el viernes por la tarde le envió una carta documento a Luciano Olivera, presidente de la Sociedad Rural de Gualeguay para que se retracte públicamente por pedir que las escuelas públicas se remitan “a capacitar por profesionales con incumbencias sobre la temática a desarrollar” y por exigir el curriculum de los expositores, a quienes acusó de titular de manera “sesgada y errónea”, en referencia al uso de la palabra “agrotóxico”.

 

Campaña de desprestigio

Además del enfrentamiento frente a frente con la Sociedad Rural de Gualeguay, la docente hace tiempo que viene padeciendo una campaña de desprestigio que estaría orquestada por los ruralistas.

“Hace ya un tiempo que comenzaron a circular rumores erróneos y malintencionados en mi contra. El que más he escuchado es el que dice que en realidad no estoy enferma o que me he curado, y que no hablo porque Berardo Agropecuaria (los últimos que fumigaron sobre la escuela Bartolito Mitre en 2016) me hizo un juicio. Es todo mentira. Este tipo de movida deja en evidencia un plan en marcha para desprestigiarme”, dijo.

Contrario a amedrentarla o asustarla, afirma que este tipo de acciones lo único que hacen es darle más fuerzas para continuar con su lucha. “La enfermedad sigue, el tratamiento sigue, la lucha sigue y no me va a callar nadie, ni la Sociedad Rural ni ninguna entidad. Voy a seguir en esto y dar pelea. Y nadie me ha hecho ningún juicio, eso es una mentira. Todo lo contrario, porque he sido yo la que le mandó una carta documento a la Sociedad Rural de Gualeguay, y van a ser ellos los que deberán responder”, concluyó.

 

Fuente: Noticiauno

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