Martes 19 de Enero de 2021

MEDIO AMBIENTE

28 de junio de 2018

Por primera vez se registró en la Antártida una temperatura de - 98 grados

Una nueva investigación descubrió que los pequeños valles cerca de la parte superior de la capa de hielo de la Antártida alcanzan temperaturas de casi -100 grados centígrados.

Científicos de Estados Unidos y Países Bajos registraron en la Antártida la temperatura más baja en toda la Tierra. Son -98 grados centígrados en la Meseta Antártida Oriental.

Llegar hasta la Antártida es casi tan difícil como vivir en ella. Enormes masas de hielo que se erigen en la misma costa y que se extienden miles de quilómetros hacia el interior. Un paisaje llano, blanco y acompañado de un imperturbable cielo azul.

El frío en el Polo Sur parece ser indescriptible... una vez, el científico Francesc Vilardell declaró para La Vanguardia que las temperaturas que allí existen son "similares a las del planeta Marte". 

Un equipo de ocho científicos de Estados Unidos y Países Bajos registraron una temperatura extrema, la más fría en todo el plantea, de -98 grados en la Meseta Antártida Oriental. 

Así lo informó un estudio liderado por el Centro Nacional de Datos de Hielo y Nieve (NSIDC, en sus siglas en inglés) y publicado por publicado en la revista 'Geophysical Research Letters'. 

Después de analizar los datos de varios satélites de observación de la Tierra, los científicos anunciaron en el 2013 que habían encontrado temperaturas superficiales de -93 grados centígrados en varios puntos de la Meseta Antártica Oriental.

Esa investigación preliminar fue revisada con nuevos datos que muestran que los sitios más fríos de la Antártida en realidad alcanzan los -98 grados centígrados y que esas temperaturas gélidas se producen durante la noche en el Polo Sur, principalmente en julio y en agosto. 

¿Por qué temperaturas tan bajas?

Cuando los investigadores anunciaron por primera vez que habían encontrado las temperaturas más frías de la Tierra en el 2013, determinaron que se necesitan cielos despejados persistentes y vientos ligeros para que las temperaturas caigan tan bajas. 

El nuevo estudio añade que no sólo son necesarios cielos despejados, sino que el aire esté extremadamente seco porque el vapor de agua bloquea la pérdida de calor de la superficie de la nieve.

Los investigadores observaron temperaturas ultrabajas en pequeñas depresiones o huecos poco profundos en la capa de hielo de la Antártida, donde el aire frío, denso y descendente se acumula sobre la superficie y puede permanecer durante varios días. Esto permite que la superficie y el aire que está sobre ella se enfríen aún más.

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