Sábado 23 de Enero de 2021

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22 de junio de 2014

Científicos argentinos proponen sustituir la energía fósil por la fuente nuclear

Gustavo Schweickardt, científico investigador del Conicet, asegura que es posible sustituir las fuentes primarias de energía, desplazando la fósil y dando lugar a la nuclear, mientras se estimula una mayor eficiencia en la operación de las centrales de energía eléctrica basadas en fuentes primarias renovables, no emisoras de dióxido de carbono, principal causante del Cambio Climático.

En la actualidad, buena parte de sus investigaciones están centradas en los modelos de simulación requeridos para tal fin.

Gustavo Schweickardt obtuvo Doctorados en Ingeniería/Economía Energética por Universidad Nacional de San Juan, Argentina/INESC Porto, Portugal (Beca FOMEC), con honores, Master en Economía y Política Energético Ambienltal  por la Universidad Nacional del Comahue, con honores, y se tituló como especialista en Economía Energética en el Instituto de Economía Energética  de la Fundación Bariloche (IdEE/FB), Centro Atómico Bariloche, por la Universidad Nacional del Comahue (1997) (Beca CEB), también con honores, y como Especialista en Evaluación de Impactos Ambientales por el Programa Ambiente Economía y Sociedad (2007) (Beca IdEE/FB), nuevamente con honores.
Desde julio de 2013, a partir de un plan de radicación de investigadores CONICET en áreas prioritarias, desempeña sus actividades en la UTN Concepción del Uruguay, en la Secretaría de Ciencia y Técnica, a cargo del grupo de Investigación sobre Economía Computacional de Regulación de Redes y Energías Renovables, y como profesor de posgrados y profesor titular de la Cátedra de Inteligencia Artificial en 5to año de la carrera de Ingeniería en Sistemas que dicta dicha facultad.

 

Limitaciones

En diálogo con ElDía, afirmó que la calidad de vida puede mejorarse a través de la sustitución de la energía fósil por la fuente nuclear, a la que defiende calificándola como limpia. Asimismo, cuestiona la efectividad de las energías renovables o alternativas. “Se está planteando, a mi juicio, de forma desmesurada, que las energías renovables constituyen una suerte de panacea como solución al problema energético mundial. Pero tal y como están las cosas, desde el punto de vista tecnológico es imposible”, aseveró el científico. Afirmó seguidamente que “la primera limitación fundamental que tiene este tipo de energía es la intermitencia o la alternancia de los regímenes de la fuente primaria, por caso el viento  o el sol. “Si yo necesito cubrir con energía fósil la demanda, porque la energía renovable eólica no está funcionando, en algunos casos, hasta el 70 % de su tiempo, no sé cuál es el negocio. Estoy generando más emisiones de dióxido de carbono poniendo una unidad cuyo costo es altísimo, y no sólo del punto de vista económico sino del punto de vista energético”, dijo y puso un ejemplo: “Construir un dispositivo productor de energía limpia (concepto de tasa de retorno energético), gasta más energía desde que voy y fabrico cada componente, que la que me puede generar en su vida útil. Entonces, el sistema de largo plazo tampoco es energéticamente sustentable”, sentenció.

Renovable o nuclear

“Sin entrar en un fundamentalismo renovable ni en un fundamentalismo nuclear, en el medio tiene que haber algún tipo de planteo de solución. Lo  que en el ambiente científico no se discute es que la energía nuclear  es energía limpia porque no emite dióxido de carbono, o lo hace en forma despreciable.  Respecto a los riesgos, son inferiores, comparando con los asociados al cambio climático, por el empleo de energía fósiles,  cuyo impacto impacto ambiental es inminente”, aseguró.
Schweickardt afirma que la energía nuclear tiene la misma capacidad que la energía fósil, en cuanto a garantías de abastecer potencia, fortaleza que no poseen energías renovables como la eólica o la solar. “Esas energías no  van a poder abastecer la potencia, no tienen capacidad y la intermitencia del régimen tiene que ser resuelta, o al menos parcialmente resuelta, tecnológicamente”, dijo y ejemplificó: “Ante un esquema de sistemas interconectados, cuando se deposita la responsabilidad de generación de grandes potencias en algún tipo de planta renovable, que  puede salir de servicio por un régimen de fuente primaria inadecuado, se pierde esa generación de potencia. No sólo hay demanda insatisfecha, que deberá ser cubierta por reserva fósil, sino que se producen fenómenos transitorios de carácter electromagnético, pérdida del sincronismo del sistema, que,  de no mediar acciones ultra-rápidas para reestablecer el  mismo, puede conducir  al colapso completo del sistema, lo que se llama el black out, el corte total.
De modo que existe un problema, no sólo de desabastecimiento por la alternancia del régimen de la fuente primaria (viento o sol), sino otro de incapacidad técnica para poder depositar la confianza en unidades muy grandes de potencia renovable. Mientras mayor resulte  tal potencia, más riesgo se corre de que el sistema colapse. Por lo tanto, de ninguna forma se va a poder cubrir la creciente demanda sólo con las energías renovables.  La única que está en condiciones de responder  en forma libre de emisiones es la nuclear”, expresó el científico.

 Contaminación
La energía nuclear no es renovable, pero sí es limpia. Así lo afirma Schweickardt y acota que “ahora ya se está hablando de energías no carbónicas o no emisoras porque  el problema es la emisión de dióxido de carbono”.
Comentó luego que “en este momento existe una puja, tomando como referencia lo que pasa en Alemania. Se empieza a producir -por presión de los grupos ecologistas-, primero un freno en la construcción de centrales nucleares que aportaban aproximadamente a un 35 a 40 % de la potencia que requiere un país altamente industrializado. Y después, el desmantelamiento, la desactivación de esas centrales para ser sustituidas por energías renovables. La conclusión de tal política fue que entre el 2008 y el 2014 entraron muchas más centrales fósiles, con muchas más emisiones, y el precio del kilovatio-hora en Alemania aumentó desde, aproximadamente,  unos 10 centavos de dólar el kilovatio-hora en 2008,  a 18 en 2014, porque es muy cara la energía generada por estas centrales renovables con la tecnología actual. Comparado con Estados Unidos, que tiene un alto índice -aproximadamente también un 20 % de producción de energía nuclear- el kilovatio-hora se mantuvo en 7 centavos de dólar”.

La energía en Argentina

“En la Argentina está pasando completamente a la inversa, con tres centrales nucleares en operación y una cuarta que –me enteré ayer- se ha firmado un contrato con una empresa rusa para que se construya. Hace tiempo que este gobierno comenzó a motorizar la planta única de uranio enriquecido. Argentina es un país que si bien tiene poquitas centrales nucleares, tiene el ciclo de combustible nuclear completo. Desde la extracción del uranio en las minas hasta el residuo que es guardado en piletas porque todavía le queda capacidad de ser utilizarlo como combustible y se lo recicla. La mayoría de los países tienen que importar o mandar a enriquecer el uranio a otras partes. Argentina tiene completo este ciclo, y, fundamentalmente, tiene técnicos y mano de obra especializada que han construido reactores hasta en Australia, desde la empresa INVAP y la CNEA”.

“La discusión y la decisión política tiene la asignatura de decidir si se desmantelan las centrales  nucleares, hacemos lo que está haciendo Alemania, seguimos creyendo que la panacea es la energía renovable o ponemos un poco el pie fuera del acelerador y pensamos en estas consecuencias, en principio en el cambio climático. Hay que analizar cómo hacemos, qué tipo de participación tiene cada una de las fuentes o de las tecnologías de mitigación  y planteamos un paradigma diferente en donde la nuclear no se desmantele, al menos hasta que las renovables puedan penetrar con eficiencia, dando lugar al proceso de sustitución de fuentes que pretende implementarse en forma tan prematura. La energía nuclear debe considerarse como el elemento imprescindible de transición entre la fósil y la fuentes renovables”.

Los fantasmas

“La Agencia Internacional de Energía, al analizar los escenarios para mitigar el Cambio Climático,  excluye a la energía nuclear. ¿Por qué? “Creo que por prejuicios vinculados  al riesgo nuclear. Hay una percepción de  riesgo y no hay un riesgo  real analizado. Cada país tiene una decisión política distinta. Estados Unidos tiene 104 centrales nucleares. Tiene una decisión política en contra de los grupos ecológicos que ejercen una presión enorme.  Japón tiene 58 centrales nucleares. Respecto del accidente en la  Planta Nuclear de Fukushima, cuya causa fue un tsunami, 2011, se hizo exageraron desmesuradamente las consecuencias,  mientras los organismos calificados aseguraron que los niveles de radiación no superaron lo que fijan los estándares de la Organización Internacional de Energía Atómica, la Planta sigue en operación y los japoneses no se quejan. Y el ejemplo paradigmático que es Francia; tiene el 56 centrales nucleares y el 80 % del abastecimiento eléctrico proviene de la energía nuclear”. El caso del  Accidente de Chernóbil, en 1986, el más grave, produjo 31 muertos y 135000 personas evacuadas. Pero se trató de una inadmisible falla humana. Desde 1954, año en que se puso en funcionamiento el primer reactor nuclear en Rusia, a la fecha, no se han registrado más de 15 accidentes nucleares de cierta importancia. El Organismo Internacional de Energía Atómica, ha introducido una Escala Internacional de Eventos Nucleares, de 0 a 7, en grado de severidad. Sólo Chernóbil y Fukushima tienen imputado un nivel 7. Luego, el tercer accidente más importante, fue el de La Planta Nuclear de Three Miles Island, EEUU, en 1979, sin víctimas fatales, al cual se le imputó un nivel 5.

Lo que no es un fantasma

El incremento de la concentración atmosférica en equivalente de Dióxido de Carbono (CO2), gas principal responsable del calentamiento global (efecto invernadero), impulsa vigorosamente el desarrollo de los programas de mitigación, ya que gran parte de las emisiones son originadas debido al creciente consumo de energía fósil, en particular, desde los Sistemas de Abastecimiento Eléctrico. Según un informe de la Agencia Internacional de Energía (AIE), correspondiente al año 2012, tal consumo ha incrementado la temperatura de nuestro planeta en 0,74 grados centígrados. Si se llegase a una concentración de 485 ppm (partes por millón) de CO2, la temperatura superaría los 2 grados centígrados, y los daños que sufrirían los ecosistemas resultarían irreversibles. Por ello, las políticas Energético/Ambientales se direccionan fuertemente a la implementación de tecnologías que logren no superar ese nivel umbral de concentración en equivalente CO2. De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial de las Naciones Unidas, en el año 2010 ya se habría alcanzado el valor medio de 389 ppm de concentración atmosférica en equivalente CO2.

Fuente: Estela Gigena - eldíaonline.com

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